Un reloj que hace tic tac.
Dos corazones partidos.
Un cigarro en el cenicero.
Dos ostias bien dadas.
Una sonrisa pasajera.
Otra ilusión perdida.
Una canción de nostalgias.
Otra vez perder los nervios.
Por ser un mal siervo.
A.J.Arroyo
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2 comentarios:
Si fue un mal siervo se lo mereció... je...y el reloj con tic tac y el silencio alrededor es lo peor que le puede pasar a alguien con el corazón roto... saludos albertoooo
Hola Alberto!
Me alegro de que sigas con el Blog activo y cuelgues cosas más a menudo, son muy interesantes.
Me ha gustado mucho el poema, es breve pero intenso, sigue así...
Un abrazo y a ver si nos tomamos un cafelillo que ya estoy viviendo en Pllano, ya te invitaré a ver mi nuevo hogar jeje
Ah! Y gracias por publicar mi relato.
Un abrazo amigo!!
R. Aguirre.
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